
Tomado de www.briefblog.com.mx/
¿Alguna vez le ha pasado que debe buscar solución a un problema, hacer una propuesta de diseño, ingeniar estrategias de mercadeo, o hasta levantar una campaña publicitaria y no sabe por donde empezar?, a todos nos ha sucedido en algún momento. A veces llegamos a pensar que el generar una buena idea se reserva a un cierto número de personas en el planeta, y quizás muchos de nosotros no estamos en ese grupo.
El problema radica en que nos complicamos en un sin número de pensamientos, que se enredan y se convierten en una bola de nieve, la cual colapsa en un dolor de cabeza y una nueva pregunta en nuestra mente ¿Qué hago para generar una idea?, y finalmente volvemos al inicio. En otras ocasiones sentimos temor a fracasar, nos encerramos en las cosas lógicas más que en las prácticas, o tal vez la actitud hacia la innovación es cerrada y negativa. En este punto, es importante comprender que lograr abarcar todos los aspectos de una situación determinada y volverla simple, es posible.
En el pasar de la historia, he encontrado que de las cosas mas sencillas se han generado grandes ideas, por ejemplo, aquel hombre que con la simple caída de una manzana inicia el camino hacia el estudio de la gravedad, o mejor aun, el hombre que trabajó en una construcción como obrero y un día escuchó a los ingenieros muy preocupados por el tema del ascensor, ya que de acuerdo a los planos por espacio no tenían la manera para que no fueran visibles en su parte interior, fue entonces cuando él intervino y les dijo: -¿Por qué en lugar de concreto y laminas de acero le ponen vidrios?. Como resultado: los ascensores que hoy día vemos en edificios y centros comerciales.
Las ideas mas ilógicas pueden llegar a ser una explosión de creatividad. Debemos aprender a retar esas reglas que se basan en juicios lógicos, como dice Jack Foster “ no tener miedo a ver las cosas como las llegaría a ver un niño”, perder también el temor a cometer errores, a ensayar mil veces nuevos modelos, investigar, preguntar, indagar, no mirar “el qué dirán o que pasara”. Tener los ojos abiertos así como nuestra mente. Armarnos de valor es fundamental, para poder romper las normas y jugar al “¿Qué pasaría si…?”.
Como diría Hank Zeller, ejecutivo, empresario, inventor y poeta “ cuando te das cuenta de que acabas de tener una idea que mejora todo lo que se ha hecho, los pelos se ponen de punta y tienes una increíble sensación de temor reverente; es como si Dios te hubiese susurrado algo al oído”. Es por eso que si vale la pena tener la mente abierta, ya que el resultado podrá ser mejor de lo que se puede imaginar.
He visto y he experimentado como las mejores ideas han venido mientras se viaja en colectivo, se espera a alguien o simplemente se tiene la mente en blanco, es como si vinieran de la nada. Vale la pena recordar que las cosas grandes tienen un comienzo pequeño y que personas como usted y yo podemos tener ideas brillantes. Leo Burnett se desligó de esa lógica común, dejo volar su mente y como resultado una gran empresa, que nació a partir de una simple idea.
